Ángeles de la Guarda son los ángeles que, según las creencias cristianas, Dios envía a las personas cuando nacen para protegerlas durante toda su vida. Se argumenta que la Biblia sustenta en algunas ocasiones la creencia del ángel de la guarda: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.» (Éxodo 23, 20).

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La celebración dedicada a los ángeles de la guarda surgió en España, en el siglo V y se expandió por toda Europa. La fecha fue fijada por primera vez el 29 de septiembre, juntamente con la fiesta del Arcángel Miguel.

El inicio de la distinción de la celebración de la fiesta para los “Santos Ángeles de la Guarda”, dedicada el día 2 de octubre al ángel particular de cada persona, surge en 1670, con el papa Clemente X,2 universalizada por el Papa Pablo V, después que el Papa León X aprobó el nuevo Oficio compuesto por el franciscano Juan Colombi.
En Inglaterra desde el año 800 acontecía una fiesta dedicada a los Ángeles de la Guarda y a partir del año 1111 surgió una oración (presentada a continuación). De Inglaterra esta fiesta se extendió de manera universal después del año 1608 por iniciativa del Sumo Pontífice de la época. El Día del Ángel de la Guarda es conmemorado el día 2 de octubre.

Ángel del Señor – que por orden de la piadosa providencia Divina, sois mi guardián – guárdame en este día (tarde o noche) ilumina mi entendimiento; dirige mis afectos; gobierna mis sentimientos para que yo jamás ofenda al Dios e Señor. Amén.

Esa es la oración tradicional católica Santo Ángel:

Santo Ángel del Señor,

mi celoso guardador,

pues que a ti me confío la Piedad divina,

hoy y siempre

me gobierne, rige, guarde e ilumine.

Ámen.

En latín:

Angele Dei,

qui custos es mei,

tibi commissum pietate superna,

me illumina, custodi,

Oración del ángel de la guarda (versión para niños)

Ángel de mi Guarda.
Dulce compañía:
No me desampares
Ni de noche, ni de día.
No me dejes solo
que me perdería.
Hasta que amanezca
en los brazos
de Jesús, José y María’

Amén.