La Basílica de la Natividad, en Belén, es uno de los templos cristianos en uso más antiguos. El edificio original fue construido por el obispo Makarios de Jerusalén, por órdenes del Emperador Romano Constantino I, bajo el primer Concilio de Nicea el año 325. En el año 529, durante la rebelión de los samaritanos, fue quemado y destruido completamente.

Actualmente, la basílica es administrada por la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Griega. La tradición dice que la iglesia fue construida en el lugar donde nació Jesús de Nazaret, ahora lugar sagrado tanto para cristianos como musulmanes. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2012.

La sección principal (la basílica) está controlada por los ortodoxos griegos. Está diseñada como una basílica romana genérica, con tres naves y un ábside. Aunque en la actualidad se encuentra bastante deteriorada, en su día contó con mosaicos dorados que cubrían las paredes laterales, así como con un suelo de estilo romano que fue cubierto posteriormente. También dispone de un gran iconstasisy de una compleja red de lámparas dispuestas por toda la iglesia.
La iglesia católica romana anexa fue construida empleando un estilo Gótico renovado, y desde entonces ha sido modernizada aún más de acuerdo con las tendencias litúrgicas surgidas del Concilio Vaticano II.
La caverna subterránea cuenta con un altar sobre el lugar en el que se dice que nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeada por lámparas de plata. Este altar es neutral, aunque su diseño es principalmente ortodoxo armenio.