Los patriarcas son normalmente valores en poder de algunos líderes de las Iglesias Católicas Orientales sui juris, con sus sínodos, son la máxima autoridad en todos los asuntos de los patriarcados orientales, sin excluir el derecho de formar nuevas eparquías y nombrar obispos de su rito dentro de los límites del territorio patriarcal, salvo el derecho inalienable del Papa de intervenir en cada caso. Estos patriarcas son elegidos por sus respectivos sínodos y después reconocidos por el Papa. En total, existen en la Iglesia Católica seis patriarcas orientales:

Patriarca Católico Copta de Alejandría
Patriarca Católico Sirio de Antioquia
Patriarca Greco-Melquita de Antioquia, Jerusalén, Alejandría, y de todo el Oriente
Patriarca Católico Maronita de Antioquia
Patriarca Caldeo de Babilonia
Patriarca Católico Armenio de Cilicia
En la Iglesia Latina, algunos grandes e importantes obispos también reciben el título de Patriarca, a pesar de que el título sea solamente honorífico y no les dan poderes adicionales. Por lo que no tienen el mismo poder que los patriarcas orientales. Entre los Patriarcas latinos se cuentan el Patriarca Latino de Jerusalén, el Patriarca de las Indias Orientales, el Patriarca de Lisboa y el Patriarca de Venecia. Los Patriarcas, ya sean del rito latino o del rito oriental gozan de precedencia, aunque sólo sea como un título honorífico de todos los arzobispos (incluidos los primados).