Los cardenales, reunidos en el Colegio cardenalicio, son los consejeros y los colaboradores más íntimos del Papa, siendo en su inmensa mayoría obispos. De hecho, el Papa es electo, de forma vitalicia (la abdicación es rara, porque ya no acontecía desde la Edad Media) por el Colegio cardenalicio. Pero, sin embargo, el Papa concedió en el pasado a presbíteros destacados (por ejemplo, a teólogos) lugares de miembro del Colegio, después de superar la edad electoral, desde que ellos se “distingan en fe, moral y piedad”.

Muchos de los cardenales sirven en la Curia Romana, que asiste el Papa en la administración de la Iglesia. Todos los cardenales con menos de 80 años tienen el derecho de votar para elegir un nuevo Papa después de su muerte de su predecesor. A cada cardenal es atribuida una iglesia o capilla en Roma para hacer de él miembro del clero de la ciudad, de ahí nació la clasificación de:

Cardenal-obispo
Cardenal-presbítero
Cardenal-diácono

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