El Papa es el Sumo Pontífice y jefe de la Iglesia Católica, el Vicario de Cristo en la Tierra, el Obispo de Roma y el poseedor del Pastoreo de todos los cristianos, concedido por Jesucristo a San Pedro y, consecuentemente, a todos los Papas. El Papa es aconsejado y electo por el Colegio cardenalicio y, en el gobierno de la Iglesia, es asistido por la Curia Romana. El tiene a su sede (la cátedra de Pedro) en Roma y es también periódicamente aconsejado por el Sínodo de los Obispos.

Entre otras funciones, el Papa tiene la misión de mantener la integridad y fidelidad del depósito de la fe, corrigiendo si fuera necesario cualquier interpretación incorrecta de la Revelación divina vigente en la Iglesia. Para tal, convoca concilios ecuménicos o entonces ejerce personalmente la Infalibilidad pontificia, que es una prerrogativa dada a los Papas por el Concilio Vaticano I. Este derecho solo puede ser usado para cuestiones de fe y costumbres (morales). En la Iglesia Latina y en algunas de las Iglesias orientales, solo el Papa puede designar los miembros por encima del nivel de presbítero. Todos los miembros de la jerarquía rinden cuentas ante la Santa Sede, lo que significa la totalidad del Papa y los departamentos de la Curia Romana. Toda esta autoridad papal (jurisdicción universal) viene de la fe que él es el sucesor directo del Apóstol Pedro.

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