El Episcopado católico está formado por prelados, que son los ministros sagrados que recibieron la totalidad del sacramento del Orden, siendo por eso considerados como los sucesores directos de los doce Apóstoles. Exceptuando el Papa, que posee jurisdicción universal y suprema sobre toda la Iglesia Católica, los prelados pueden tener jurisdicción ordinaria o no sobre sus respectivas circunscripciones eclesiásticas.